La gobernanza familiar es el conjunto de estructuras, normas y procesos que permiten a una familia empresaria tomar decisiones de forma alineada, prevenir conflictos y asegurar la continuidad del legado generación tras generación.
Acompañamos cada proceso con metodología propia, sensibilidad humana y absoluta confidencialidad. Trabajamos con familias en momentos clave: profesionalización, llegada de la segunda generación, sucesión, o conflictos abiertos.
La gobernanza familiar es el conjunto de estructuras, normas y procesos que permiten a una familia empresaria tomar decisiones de forma alineada, prevenir conflictos y asegurar la continuidad del legado generación tras generación.
Acompañamos cada proceso con metodología propia, sensibilidad humana y absoluta confidencialidad. Trabajamos con familias en momentos clave: profesionalización, llegada de la segunda generación, sucesión, o conflictos abiertos.
Entrevistas individuales, mapeo de stakeholders y análisis de la dinámica intergeneracional.
Documento marco con valores, visión, reglas de pertenencia y principios de gobierno.
Reglas concretas sobre incorporación, política de dividendos, valoración de participaciones y resolución de conflictos.
Diseño y puesta en marcha del órgano de gobierno familiar, con su agenda y reglamento.
Hoja de ruta para la transición ordenada de propiedad, liderazgo y representación familiar.
Facilitación de reuniones, mediación en momentos críticos y revisión periódica del marco.
Grupo familiar español con presencia en cuatro países y tres ramas familiares con visiones divergentes sobre el futuro del negocio.
Un protocolo familiar es un documento jurídico-emocional que recoge los acuerdos sobre cómo se gobiernan las relaciones entre la familia, la empresa y la propiedad. Define reglas claras sobre incorporación de familiares al negocio, política de dividendos, valoración de participaciones, resolución de conflictos y transmisión generacional. No es solo papel: es el resultado de un proceso de conversación profunda dentro de la familia.
El protocolo no se firma hasta que hay consenso en lo esencial. Si en algún aspecto la familia no logra alinearse, lo dejamos pendiente y proponemos mecanismos para revisarlo más adelante. Forzar acuerdos es lo peor que se puede hacer: un protocolo impuesto no protege a nadie.
Conversación confidencial · Sin compromiso